El único camino de salvación

La Biblia no es meramente una obra literaria ni mucho menos un libro de texto de historia o de ciencia, sino la revelación que Dios nos ha entregado en forma escrita con el fin de hacernos comprender el plan de redención. Hemos trazado, muy someramente, los grandes hechos de esta revelación, pero lo que más interesa a cada lector es saber lo que dicen los autores inspirados acerca de la manera en que cada uno pueda apropiar para sí la obra de Cristo con el fin de gozarse en su salvación. He aquí lo que dicen:

  1. Para ser salvo es imprescindible que el hombre se reconozca como pecador delante de Dios y que comprenda que no puede hacer nada en absoluto para salvarse a sí mismo. El apóstol Pablo recordó a los creyentes en Efeso que, antes de su conversión, habían vivido en los deseos de su carne, estando bajo la condenación como todos los demás hombres. Entonces añade: “Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, aun estando muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo; porque por gracia sois salvos, por la fe… no por obras, para que nadie se gloríe.”
  2. En esta gran obra de la salvación la iniciativa parte de Dios, pues él sólo pudo proveer el medio de librarnos de nuestros pecados por el sacrificio de Cristo; hecho único, consumado una sola vez y para siempre. El valor de este sacrificio es tal que basta para todos los hombres, escribiendo San Pablo a Timoteo: “Hay un Dios y asimismo un solo Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, Hombre, el cual se dio a sí mismo en precio del rescate por todos.”
  3. Los rebeldes y los incrédulos no pueden aprovechar este hermoso don de Dios, que se recibe únicamente por la fe. Queda a la disposición de los humildes de corazón que se arrepienten de sus pecados y buscan la salvación en Cristo el Salvador. En una ocasión un alma atribulada preguntó al apóstol Pablo: “Qué es necesario que yo haga para ser salvo?” Sin un momento de tardanza el Apóstol contestó: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”. El mismo Señor, dirigiéndose a las multitudes que le seguían, declaró: “De cierto, de cierto, os digo: el que cree en mí tiene vida eterna.”
  4. Las Escrituras señalan una y otra vez la necesidad tanto del arrepentimiento como de la fe en Cristo. El que confiese sus pecados al Señor y confía plenamente en él, reconociendo el valor de su obra salvadora, llega a poseer la vida eterna: un don de Dios que se ofreceahora. Unido el creyente con Cristo por la fe y habiendo vuelto las espaldas al pecado, pasa de un estado de muerte espiritual a otro de vida espiritual. El Espíritu Santo puede obrar con libertad en el corazón del hombre humilde que mira al Salvador para producir esta nueva vida en Cristo. Según hallamos en el Evangelio según San Juan, el Señor declaró: “De cierto, de cierto os digo: el que oye mi palabra y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna: y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida.”
  5. Las obras humanas no pueden salvar a nadie, pues todas ellas llevan la mancha del pecado, y sólo es aprovechable la obra –de valor infinito- del Salvador. Con todo, dice Cristo, “el árbol es conocido por sus frutos”, de modo que el creyente verdadero ha de manifestar la realidad de su nueva vida por medio de buenas obras; obras que el Espíritu Santo produce en la vida de quien lleva una Vida sumisa y obediente.

Notemos para terminar, que las enseñanzas apostólicas son enteramente Cristocéntricas, por lo que queremos decir que enfocan la luz de la revelación solamente en la persona de Cristo como único Salvador y Señor de los hombres que acuden a él por fe. Este punto es comparable canto, bien las demás declaraciones de este folleto- por el estudio cuidadoso de la Biblia misma, con referencia especial al Nuevo Testamento. Quienes buscan la salvación y quieren saber en qué consiste la vida cristiana encontrarán la verdad en la Santa Biblia. Pero es preciso leer losEvangelios, Los Hechos, y las Epístolas con humildad, pidiendo a Dios que conceda la iluminación del Espíritu Santo sobre el texto bíblico. Dios quiere hablarnos al corazón por medio de la Palabra que nos ha dado por medios tan asombrosos pero no obreros su Voz si sólo escudriñamos la Biblia con deseos de la controversia o con el propósito de aumentar los conocimientos personales. Como dijera el Maestro en más de una ocasión, es preciso “tener oído” para percibir los acentos divinos que llegan a nosotros a través de la Biblia, y el oído interno consiste en la voluntad de comprender de un corazón humilde que busca a Dios por medio de Cristo. “Busca” – dijo Cristo- “y hallarás”.

de: www.manantialdevida.net/

Te queremos animar para estudiar más la Biblia. Para ello te ofrecemos gratuitamente un curso bíblico por correspondencia (por correo postal). Si deseas recibirlo nos puedes escribir a: orientacionesbiblicas@gmail.com, dejar tu comentario abajo o por  WhatsApp 686 81 03 80, dejándonos tu nombre y dirección postal completa. (Oferta válida para los que viven en España)

Comentarios

    Avatar

    Jaime de jesus Figueroa arrieta

    (13 abril, 2020 - 6:03 am)

    Ayer tratando de aprender sobre el evangelio de San Juan dios me llevo asta su iglesia donde pude aprender más sobre el apóstol y el sacrificio de Jesús por nosotros .gracias por tan hermoso trabajo dios los guarde y siga bendiciendo

      La Vida Es Mas

      La Vida Es Mas

      (14 abril, 2020 - 8:59 pm)

      Muy buenas tardes. Su comentario nos anima mucho. Gracias de corazón y espera que pueda encontrar más cosas que le sean de ánimo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *