18 Marzo
“No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Filipenses 2:4).
“No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Filipenses 2:4).
“El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre” (Proverbios 10:1).